El punto, el mismo lugar y el fin

Hey!
Aasldshjfd. Ya casi entro a la universidad y no he hecho correcciones de tesis. ¡Odio esto! Así que he venido a procrastinar un poco y decidí ponerme a revisar el montonal de documentos que tengo en éste poderoso instrumento. Y encontré fragmentos de libros que he leído y que supuestamente voy a reseñar...

Todos los cachitos memorables de ésta entrada son del libro Si no despierto de Lauren Oliver. Un libro que me gustó muchísimo por su originalidad. Les invito a que lo lean, si es que no lo han hecho.


¿Cómo es posible —pienso— cambiar tanto y no poder cambiar nada en lo absoluto? Eso es lo peor acerca de todo esto, un sentimiento de desesperanza irremediable, y me doy cuenta de que mi pregunta a Elody es la pregunta que me ha estado rompiendo por dentro todo el tiempo. ¿Cuál es el punto? Si estoy muerta, si no puedo cambiar nada, si no puedo arreglarlo… ¿Cuál es el punto?

Ya ves, yo seguía buscando respuestas. Aún quería saber por qué.

Como si alguien fuera a responder eso por mí, como si alguna respuesta pudiera ser satisfactoria.
No entonces pero después, comencé a pensar en el tiempo, en cómo se mantiene moviéndose y agotándose y fluyendo por siempre, segundos por minutos, minutos en días, días en años; todo eso llevándote al mismo lugar, una corriente que siempre va en una sola dirección. Y todos nosotros vamos y nadamos tan rápido como podemos, evitándolo. Mi punto es: quizá puedas disponer de una espera. Quizá para ti hay una mañana. Quizá para ti hay mil mañanas, o tres mil, tanto tiempo que puedas inundarte en él. Dejarlo deslizarse como monedas a través de tus dedos. Tanto tiempo que puedes desperdiciarlo. Pero para alguno de nosotros sólo existe el hoy. Y la verdad es que, realmente nunca lo sabes.

Oigo un horrible sonido chirriante, metal sobre metal, vidrio rompiéndose, el choche plegándose en dos, y huelo a fuego. Tengo tiempo de preguntarme dónde puso Lindsay su cigarrillo. Y entonces. Entonces es cuando sucede. El momento de la muerte está lleno de golpes y sonidos, y del dolor más grande que nada, una chimenea de ardiente calos partiéndome en dos, algo marchitando, quemando y desgarrando, y si el gritar fuera un sentimiento, sería este. Después, nada.

Sé que algunos estarán pensando que tal vez me lo merecía. Tal vez no debería haber enviado esa rosa a Juliet o haberle tirado mi bebida en la fiesta. Tal vez no debería haber copiado el examen de Lauren Lornet. Tal vez no debería hacerle dicho esas cosas a Kent. Probablemente algunos pensarán que me lo merecía porque iba a permitir a Ron recorrer todo el camino, porque no iba a guardarme. Pero antes de señalarme con el dedo, pregúntate esto: ¿es lo que hice tan malo? ¿Tan malo como parar merecer morir? ¿Tan malo para merecer morir así? ¿Es realmente mucho peor de lo que hacen los demás? ¿Es realmente mucho peor de lo que haces tú?

Piensa en ello.
— Si no despierto, Lauren Oliver

Y ya... me voy.

3 comentarios:

  1. ows, tengo que leer ese libro, me llama mucho la atención :D

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  2. Hola Ana!
    Muy buenas las frases c:

    Besos :3

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No seas tímida, alma cósmica.