Retrospectiva y ahora

Hace poquito menos de un año, publiqué por última vez en este blog... hasta ahora. 
Escribí sobre no tener un trabajo, sobre tener un ataque de pánico y renunciar; mencioné que me lastimaron y que lastimé, que las cosas andaban mal y que intentaría conseguir un nuevo trabajo. 

¡Lo hice! 

Encontré un trabajo que parecía prometedor. Me aterrorizaba el solo hecho de llamar para concretar una cita e imaginé el montón de cosas que podrían salir mal... y después, después empecé a hacer las cosas: fui a la entrevista, hice los exámenes y los pasé; me dijeron que era lo que habían estado buscando en un mes entero, que pasaron muchas personas antes que yo y que ninguna era la adecuada para el puesto. Pero de alguna extraña manera, yo lo era. 

No estoy segura de cómo fue que pasó eso, especialmente porque pensaba que nadie apostaría por mi, que no duraría ni una semana. No voy a mentirles, a decir que los miedos de hacer el ridículo y de conocer a gente nueva y salir de mi zona de confort se desvanecieron en el aire en un segundo. Mi vida no se convirtió en una historia de éxito de un momento a otro. No, eso no pasó. El miedo se plantó frente a mí, pero esta vez no salí corriendo, asustada. Esta vez decidí aceptar que tenía miedo y lo abracé. 

Hoy, a nueve meses y medio, escribo esto desde mi oficinita. Empecé como recepcionista/asistente de la rectora de una universidad privada y me convertí en el comodín que podía atender la biblioteca, verificar que los docentes llegaran a tiempo para dar su clase, auxiliar de servicios escolares a ratos y  reemplazo de coordinadora de inglés. Aprendí un poquito de todo, conocí personas hermosas y horribles, conocí lo bueno y malo de cada una de ellas, hice amistades y me enamoré de ellos y de cómo era mi vida... Me enamoré de mí misma por lograrlo, por conservar un trabajo y ganar dinero y poder comprar mis propias cosas; me enamoré del éxito, de más ideas soñadoras y también, del confort. Ahora no siento tanto miedo, tanta ansiedad, pero en ocasiones vuelve y ronda mi cabeza, susurrando palabras que me hacen querer retroceder. 

Y aquí sigo. No sé cuánto más voy a durar, no sé qué hacer con mi vida, porque ahora veo un mundo lleno de opciones y no sé cuál elegir... Quiero esforzarme y lograr grandes cosas, pero el miedo... El miedo es un sentir del momento, algo que te bloquea y no te deja avanzar; así que debes de esforzarte y cargarlo, llevarlo contigo a todos lados, y así dejará de ser miedo.


So, yep, después de tanta charla, esta entrada es para decirles que he vuelto. Con capa de superheroína y antifaz. 




1 comentario:

  1. Me alegro de nuevo verte por aquí. Enhorabuena por tu trabajo.
    un beso

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No seas tímida, alma cósmica.